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  • Capítulo 1

    Mientras recuperaba la conciencia, sentí algo áspero al tacto. El olor a ganado y estiércol me llenó los pulmones. Me levanté tosiendo, quedándome sentado sobre un montículo de heno.
    «¿Heno en medio de la ciudad?»

    Mirando a mi alrededor, estaba claramente dentro de un establo.
    «¿Me secuestraron? El cielo se ve demasiado claro como para estar en medio de la ciudad».

    Levantándome, palmeé mi cuerpo. Aún conservo mi machete, que siempre llevo encima. Sea quien sea el que me trajo a este sitio, no era muy inteligente. O eso me gustaría creer. Esto es demasiado irregular para ser un secuestro.

    Mirando a mi alrededor, me topé con un caballo. Lo acaricié un poco, y este relinchó contento.
    —¿Cuál es tu nombre, pequeño…? ¡Wow!

    Mientras pensaba en el caballo, una especie de holograma apareció flotando frente a él. Decía: “Caballo macho – 4 años”. Revisé los alrededores buscando la fuente del holograma, pero al mover el ángulo de mi cabeza, este se inclinó, manteniéndose frente a mí.

    Comencé a mover la cabeza de un lado a otro. La ventana parecía seguir mis movimientos perfectamente, siempre y cuando estuviera viendo al caballo. Definitivamente, esto está en mi cabeza, no afuera.
    «¿Será esto un sueño? ¿No estaré soñando con las opciones del juego de antes? Entonces esto debe ser “apreciar”. Trataré de hacerlo en mí mismo».

    Radek – Humano irregular macho – 17 años.
    Aldeano Nv1
    «Ooh, espera, ¿tengo 17 años? Pensé que era mayor. No sé cuándo nací, ¿pero 17? Debo de estar soñando».

    Moví mi cabeza en todas direcciones, pero la ventana de información no desapareció. Pedí en mi cabeza que desapareciera y, finalmente, lo hizo.
    «No, esto es demasiado lúcido para ser un sueño».

    Salí del establo. Sentí el sol quemándome la piel, además de una mezcla de olores: campo, estiércol, desechos humanos y vegetación. Podía oler animales a la distancia, y también humanos. Todas las construcciones a mi alrededor estaban hechas con materiales bastante primitivos: madera, paja, piedras sin tratar. El piso estaba sin pavimentar. Las terminaciones eran toscas, dando la impresión de algo primitivo o antiguo.

    Comencé a experimentar.
    Saqué mi machete de su funda y me hice cortes en el dedo índice y en el brazo. Sentí más dolor en el dedo que en el brazo. Luego corté un tablón de la pared del establo; la madera se comportó tal cual la realidad, aunque era un poco más dura que las maderas que recordaba haber cortado antes.
    «Esto es demasiado consistente para ser un sueño, y demasiado detallado para ser realidad virtual. Conozco exactamente la vanguardia en ese campo. No hemos llegado a tanto».

    Esto solo me dejaba una conclusión: estoy en un lugar distinto.
    Una idea intrusiva, que al principio pensé absurda, ahora cobraba más fuerza.
    «Puede que esté en ese juego de antes… No, esto no puede ser un juego. Recuerdo la última ventana que apareció en la computadora antes de perder la consciencia. Decía que viajaría a otro mundo. Eso suena demasiado descabellado. Necesito más información. Lo único seguro es que nada de lo que estoy experimentando ahora es posible para nuestra civilización. ¿Podría ser la acción de un ser superior? ¿Tendré que empezar a rezarle a los dioses, tal vez?»
    —Ja, ja, ja, eso sería cómico. Me pregunto qué habría dicho él si me viera rezando.

    Escuché pasos en la tierra cerca de mí. No les había prestado atención a las personas de por aquí. Parecían algo alterados, pero no se habían percatado de mi presencia todavía. Vestían ropas de mala calidad, llenas de parches y algo sucias por la tierra del suelo.

    Me sorprendió mi propia calma.
    «Quien sabe que lo ha perdido todo no teme enfrentarse a la muerte».

    Una de las frases trilladas que le gustaba decir a Taavi cuando nos enfrentábamos a grupos de guerrilleros rebeldes. Tal vez tenía algo de razón. El hecho de que ya no tengo que tratar con mis esclavistas, quienes estarán buscando mi cabeza en este momento, debe ser lo suficientemente tranquilizador como para que no me importe estar en un sitio totalmente desconocido.

    En medio de mi introspección, una nube de polvo llamó mi atención. Estaba en el camino que llevaba a una de las entradas del pueblo. Era un grupo de hombres con aspecto feroz, aún peor vestidos que los residentes de este lugar, y estaban a menos de un kilómetro de aquí. Miré a los aldeanos, que seguían con sus vidas normales, sin darse cuenta de lo que se les avecinaba. Sus ropas y herramientas eran rudimentarias, como sacadas de cuentos medievales. Pero eran claramente humanos, lo que fortalecía mi creencia de que esto era obra de un ser con poderes mágicos.

    Utilicé “apreciar” en las demás personas.

    Los primeros dos, que estaban separados del grupo y más cerca de mi posición:

    Zaiyan – Humano macho – 38 años.
    Aldeano Nv8

    Ganaku – Humano macho – 35 años.
    Aldeano Nv8

    Apareció más o menos la misma información que vi sobre mí. Nivel 8 es más alto que mi nivel 1, pero no siento que sean fuertes. Desconozco si es un nivel alto o no.

    El establo limita con el bosque. Salto la valla que marca el borde del pueblo y me adentro en él. Solo huelo aves alrededor. De un salto, subo a una rama a unos tres metros del suelo. Rodeo el pueblo a través del bosque, acercándome al punto donde posiblemente se desarrollará el conflicto, que está al otro lado de la aldea. Parece que la violencia me persigue sin importar dónde esté.

    Observo a las personas que salen de las casas:

    Aldeano Nv11
    Aldeano Nv4
    Granjero Nv5

    Hay uno que no es un aldeano. Supongo que eso es un trabajo, y por los puntos de bonificación que usé en… ¿cómo se llamaba? Algo de trabajo múltiple. Puedo tener dos, o quizás más, no lo recuerdo bien. Parece que de verdad mi situación se relaciona con la página web en la que me estaba registrando.

    Mientras me acerco, me topo con más personas de la aldea:

    Granjero Nv2
    Aldeano Nv7
    Aldeano Nv25

    Un hombre de mediana edad con nivel 25. Siento más fuerza en él que en el resto. Definitivamente, nivel 8 es bajo.

    Jefe de Aldea Nv8

    Hay un señor mayor con este trabajo. Supongo que es bastante autoexplicativo. Es evidentemente de tercera edad y se ve algo demacrado. Será la vida dura del campo.

    Mercader Nv6

    Un mercader lo sigue. Debe estar en sus 40.

    Mercader Nv3

    Hay una mujer con ese trabajo también, que los espera en una casa de tres pisos a la que ambos se dirigen.

    El grupo ya está a la vista. Un grito de uno de los aldeanos alerta al resto de la amenaza, pero no logro entender qué dicen. Un poco más tarde, los aldeanos comienzan a salir armados de sus casas. Llevan espadas y azadones. Se dirigen hacia el este, donde estoy yo. Uso “apreciar” en el grupo maloliente, que claramente no tiene buenas intenciones:

    Ladrón Nv7
    Equipo: Espada de cobre – Zapatos de cuero.

    Ladrón Nv11
    Equipo: Espada de cobre – Armadura de cuero – Zapatos de cuero.

    Ladrón Nv4
    Equipo: Espada de cobre.

    «Así que así indica el equipo. Supongo que no todo lo que cargues se considera equipo. Son ladrones. Bastante simple de entender. Ojalá hubiéramos tenido esto en mi mundo. Ellos parecen más fuertes que la mayoría de los aldeanos de por acá y por mucho, pero aún los percibo como debiluchos. Cualquier irregular de poca monta en Dandal podría encargarse de ellos.

    Pero hay algo que me preocupa: por mis puntos de bonificación sé que existe la magia. Eso es una variable desconocida para mí. No puedo confiarme, o eso me gustaría creer».

    Mi emoción se eleva al pensar que pronto podría enfrentar oponentes fuertes en un duelo cuerpo a cuerpo. Las armas de fuego siempre hacían todo más molesto.

    Los aldeanos toman posición alrededor de un cobertizo. Planean luchar allí con los ladrones. El hombre de mediana edad nivel 25 está en el centro. El jefe de la aldea parece estar aquí también, pero no creo que aporte mucho.

    Uso “apreciar” nuevamente en el grupo:

    Bandido Nv41
    Equipo: Espada de hierro – Bandana de ladrón – Armadura de hierro – Zapatos de cuero.

    Parece ser el líder. Se ve fuerte. No es un ladrón, sino un bandido. ¿Será una especie de evolución de los ladrones tradicionales? Podría causarme problemas. Está equipado con una bandana de ladrón, un equipo que no tiene ningún otro ladrón.

    El segundo más fuerte es un bandido también, nivel 21. Los otros son ladrones que no parecen representar una gran amenaza. Sin duda es un grupo numeroso, más de 20.
    «No puedo simplemente lanzarme de frente. Podría terminar muriendo».

    Cuando los ladrones llegan a la aldea, atacan de inmediato. Los aldeanos responden sin formación alguna.
    «¿Qué están haciendo?»

    Rápidamente, ambos lados están revueltos al punto de no poder saber quién es de cada bando. No entiendo nada de lo que gritan.
    «¿De verdad me dejaron aquí sin saber el idioma local? Si esto es un juego, es uno de mierda».

    El hombre de mediana edad nivel 25 pelea con el líder nivel 41. Pero hay una diferencia considerable en su fuerza. El líder bandido lo está dominando. Derriba al hombre de mediana edad, quien trata de moverse, pero termina con su brazo atravesado por una espada. El hombre de mediana edad está postrado, y el líder camina hacia él.
    «Esto es una oportunidad».

    Mi corazón late aceleradamente. Desenvaino mi machete, salto del árbol donde me encuentro y, al pisar el suelo, flexiono mis rodillas usando el rebote para comenzar a correr a toda velocidad hacia la batalla

    Un ladrón nivel 5 se atraviesa en mi camino mientras se enfrentaba a un granjero nivel 4.

    En un movimiento rápido, le atravieso la garganta mientras sostengo mi arma de manera perpendicular a mi brazo. Sin perder el impulso, doy una patada a la espada de cobre que sostenía para que vuele por el aire en dirección al jefe de los ladrones.
    Pese a ser débil, la carne de ese ladrón se sintió demasiado dura.
    «Mi machete no es reconocido como equipo. Parece que estaré en desventaja si lo sigo usando. Es una lástima. ¿De verdad esto es un juego? Absurdo».

    Trato de dar el primer golpe al líder con mi machete de todas maneras. Planeo que el segundo sea con la espada de cobre que viene cayendo del cielo.

    El líder aún no se percata de mí. Doy un corte mientras giro sobre mi eje para aumentar la energía inercial del golpe. Le rajo el cuello. Veo la sangre caer a borbotones, pero no lo degollé por completo.
    «A diferencia de como lo he hecho con gente en mi mundo anterior usando la misma fuerza».

    Sentí el desgaste que sufrió mi machete. Posiblemente ya perdió bastante filo.
    El bandido solo atina a sostenerse el cuello. Mientras levanta la mirada en mi dirección, agarro la espada de cobre que caía del cielo y doy un corte hacia abajo que le corta la mano con la que cargaba la espada de hierro. Esta cae al suelo, pero antes de que toque el piso, pongo el pie por debajo y le doy un pequeño golpe hacia arriba para agarrarla con mi otra mano.

    Mientras tanto, clavo la espada de cobre en el corazón de un segundo ladrón nivel 3 que se me acercaba por la espalda.
    Con la espada de hierro en mis manos, le perforo el estómago al líder y le doy un segundo corte en el cuello, dejándolo en el suelo. Puedo sentir su vida desvaneciéndose solo segundos después.
    Definitivamente, esta espada de hierro se siente mucho mejor que mi machete al momento de cortar.

    Cazo al resto de los ladrones alrededor del líder, que eran todos de niveles de un solo dígito. Me basta con un corte o puñalada en puntos vitales para matarlos.
    «Me siento más fuerte. ¿Estaré subiendo de nivel?».

    Ya solo quedan unas pocas personas, así que busco al bandido nivel 21. Me mira mientras grita algo, pero no entiendo qué dice. Decide retirarse al ver que el líder estaba en el piso, inmóvil, junto a muchos de sus compañeros. Los pocos ladrones restantes corren junto con un ladrón nivel 19.

    Asesino a algunos por detrás. Definitivamente es mucho más fácil que al principio.
    Uno de nivel 11 se pone en mi camino. Trata de atacarme, pero le rebano uno de los brazos antes de que pueda hacerlo. Pierde el equilibrio y cae hacia mí. Con un segundo corte en el cuello, usando toda mi fuerza con ambos brazos, logro decapitarlo. Su cabeza cae al suelo.
    «Finalmente, ya puedo hacerlo».

    Corto a dos ladrones de nivel bajo que quedaban. El de nivel 19 ya había ganado un par de metros de distancia, pero con una carrera lo alcanzo en menos de dos segundos. Se sorprende al verme a su lado, pero simplemente lo apuñalo en el corazón y luego en el cuello. No alcanzó a ponerse en guardia.

    Dos más se me acercan por los costados. No tuve tiempo de usar “apreciar” antes de cortar ambos cuellos en un solo movimiento. Un tercero viene por mi espalda. Bajo el centro de gravedad de mi cuerpo flexionando parcialmente mis piernas y lo corto en dos mitades desde el abdomen con un corte horizontal. Era particularmente débil; antes estaba peleando con un par de aldeanos.
    «El daño se acumulará y debilitará tu cuerpo, o quizás solo tu resistencia. Interesante».

    Sigo acabando con ellos uno por uno. Finalmente, solo queda el bandido nivel 21 que había escapado antes. Ya se ve muy lejos, pero corro detrás de él. Parece rápido, pero yo al menos duplico su velocidad.

    Lo alcanzo tras un par de minutos. Parece que no pudo mantener el ritmo de carrera tanto tiempo. Al escucharme, mira hacia atrás y da un grito, que es ahogado por mi espada cortándole el cuello.

    Doy un largo suspiro, agito la espada para quitarle los rastros de sangre y vísceras, y después me dejo caer al suelo. Siento la presencia del jefe de la aldea acercándose a mí.
    «La tendré difícil. Ni siquiera entiendo su idioma».

    Aprovecho para revisar mis estadísticas:

    Radek – Humano irregular macho – 17 años.
    Aldeano Nv19 – Espadachín Nv13 – Héroe Nv1.
    Equipo: Espada de hierro.

    «Wow, gané dos trabajos y subí bastante de nivel. La mezcla de experiencia extra más la reducción de experiencia parece muy efectiva. Considerando que estas personas llevan toda su vida viviendo aquí y yo conseguí esto en una sola batalla… dividir la experiencia requerida en 20 y aumentarla en 40 debería equivaler a un aumento de 800 veces».
    «¿Podré cambiar el trabajo que aparece primero?».

    Trato de mover con mi mente la clase Aldeano de su posición en mis estadísticas, y resulta. Ahora aparece que soy un Espadachín – Aldeano – Héroe.
    «Parece que finalmente podré hacerme más fuerte. Ya había sentido un muro en mi crecimiento. Soy capaz de sentir el incremento gracias a los niveles de los trabajos, pero la mayoría sigue siendo mi propia fuerza aún».

    El jefe de la aldea se detiene a mi lado, interrumpiendo mi corriente de pensamiento. Me levanto, quedándome frente a él. Es unos diez centímetros más bajo que yo, quizás más.

    —Xxxxxxx —dice algo en un idioma que no entiendo.
    —Lo siento, señor, no le entiendo.

    Se me queda mirando, extrañado, unos segundos.

    —Eres bastante bueno con el brahim para ser tan joven.

    «¿Brahim? ¿Se traduce lo que digo a este idioma?».

    —Bueno, es mi idioma principal —respondí, adaptándome.

    —Eso es poco frecuente, joven. Supongo que un aventurero talentoso como usted tendrá sus circunstancias especiales.

    «¿Aventurero? Suena a un trabajo. ¿O quizás es un oficio que puede desempeñarse con distintos trabajos? Ya que no conozco los detalles, negar o afirmar sería incorrecto…».

    Un recuerdo momentáneo inundó mi mente. Un hombre alto, rubio y de ojos verdes tapaba el sol detrás de él, mirándome desde arriba. Después de un desafortunado encuentro en el bar en una zona de conflicto, inicié una pelea con un local tras fallar en sacarle información. Paweł, un irregular polaco, me tenía haciendo flexiones con una llanta de camión amarrada a la espalda.

    —Escúchame, Radek. Eres fuerte, lo sé. Pero nuestro trabajo no se trata solo de fuerza, es más, nunca se trató de fuerza. ¿O me vas a decir que puedes pelear contra un tanque o un caza de combate?

    Guardé silencio. Sonaba lógico, pero algo en mí me impedía darle la razón.

    —Contéstame, ¿puedes pelear contra un tanque?
    —No…
    —¿Cierto? Son justamente este tipo de cosas lo que nos da verdadero valor.
    —Pero él preguntó mi identidad de manera insistente. ¿Qué podía hacer?

    Paweł se llevó la mano a las sienes, masajeándose con una expresión exasperada.
    —No golpearlo habría ayudado. Mira, escucha, esto es sencillo. La gente sin entrenamiento es fácil de engañar porque todos creen ser más inteligentes que el resto. Cuando alguien te hace una pregunta que no puedes responder, sea cual sea el motivo, negar, afirmar o mentir es incorrecto. Desviar la pregunta con una distinta afirmación verdadera es lo mejor. Irónicamente, para mentir mejor hay que aprender a decir la verdad.

    Volví en mí mismo, sin tener que pensar en la respuesta. Mirando al alcalde a los ojos, le dije:
    —Soy un espadachín.

    —¿Así que no eres un aventurero? Eso explica tu habilidad con la espada. Nunca había conocido un espadachín tan fuerte.

    Definitivamente aventurero es un trabajo. Mi apuesta salió como quería. Parece que la gente de por acá no es capaz de ver los estados, al menos no a simple vista, pero son conscientes de la existencia de los trabajos.

    —Tuve un buen maestro.
    —Se nota. Te ves en forma

    El alcalde se notaba tenso, asustado, no es para menos. Acaba de ver algunos de sus vecinos morir y quien acabo con la amenaza parece más peligroso aún, ahora tiene que negociar conmigo, no quisiera estar en sus zapatos.

    — De todas formas, has salvado la aldea. Me encuentro profundamente agradecido hacia su persona.
    —Claro, fue un placer.
    —Déjeme agradecerle. ¿Qué puedo hacer por usted?
    —Estoy en medio de un viaje para fortalecerme. No conozco mucho por aquí. Estaría encantado de recibir su orientación, si es que no le es inconveniente.
    —Claro, joven. Déjeme invitarlo a mi casa por ahora. Nosotros nos encargaremos de la limpieza.
    —Gracias. Por favor, guíe el camino; yo le seguiré.

    —Entonces, venga a mi humilde hogar. Me llamo Somara, el jefe de la aldea.
    —Mi nombre es Radek, un simple espadachín.

    Somara – Hombre – 68 años.
    Jefe de Aldea Nv8.
    Equipo: Espada de cobre – Manto – Sandalias – Anillo del jefe de la aldea.

    Definitivamente, la información coincide con lo que veo al usar “apreciar”.

    —Xxxxxxxxx —habla con uno de los aldeanos mientras avanzamos.

    Supongo que está dando instrucciones para la limpieza de los restos de la batalla.

    —¿Las personas que pueden hablar brahim son pocas? —pregunté mientras lo seguía.
    —En esta aldea, solo yo, el mercader Bikka y la señorita de la posada.
    —¿Solo ellos?
    —Radek, a pesar de ser tan joven, como se esperaría, domina fácilmente el brahim.
    «¿Por qué lo repite de nuevo?»
    —Simplemente es mi lengua madre.
    —Aunque había otro hombre que podía hablar brahim, otro aventurero… en la batalla de ahora, él…

    Somara bajó la voz, visiblemente afectado.
    «Debe estar hablando del hombre de mediana edad nivel 25 que vi antes. Su trabajo era aldeano. Tal vez me equivoqué al pensar que aventurero es un trabajo en sí mismo. Quizá hay otros con trabajos de combate mezclados con el de aventurero».

    Llegamos a una casa de dos pisos que se veía mejor construida que las de sus vecinos.

    —Xxxxxxxxxxxxxxx.
    —Xxxxxxxxxxxxxx.

    —Le estamos preparando un baño caliente. Hay algunos asuntos de los que debo encargarme. Le agradecería que, mientras termino mis obligaciones, usted descanse en mi hogar.
    —Se lo agradezco.

    El jefe de la aldea habló con alguien dentro de la casa, y fui guiado a su interior.

    La casa de Somara es grande, con dos pisos y un aspecto rústico. Las paredes son de adobe, y el techo parece estar hecho con tejas de barro. Es notablemente mejor que las demás casas del pueblo, aunque sigue siendo humilde.
    «No parecen tener un alto nivel de civilización. Diría que están como en la Alta Edad Media. No hay escalones ni arcos decorativos».

    —Por favor, descanse un poco en esta habitación —dijo el aldeano que me guió.
    —Permítame hacerlo.
    —Me despido por ahora.

    La habitación era sencilla, con un suelo polvoriento de madera y unos pocos muebles rústicos. Me dejé caer sobre la cama.
    «Esto es incómodo. ¿Qué haré mientras espero? ¿Debería revisar si puedo restablecer mis puntos de bonificación?».

    Cerré los ojos, tratando de concentrarme en las opciones que recordaba del menú del juego. Podía sentir mi cuerpo todavía tenso por la batalla reciente, pero la sensación de haber superado los límites de lo posible era algo embriagadora.
    «Si realmente estoy en este mundo, y no en un sueño o una simulación, voy a necesitar toda la ventaja que pueda conseguir».

    Aún ahogado en la emoción del momento, olvide sobre mis problemas, sobre mis antiguos compañeros y mis responsabilidades. Todo eso desapareció de mi mente, estaba completamente enfocado en que hacer desde ahora.

    Me senté en el borde de la cama y decidí experimentar un poco más con mis habilidades.

  • ¡Hola mundo!

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